De las resistencias a los saltos cuánticos

CódigoSur

Durante miles de años, las personas que habitamos la tierra hemos desarrollado habilidades y perfeccionado herramientas, con el afán de hacernos la vida más fácil. Y aunque siempre lo que ha estado en juego en este proceso es el poder, es inherente a la existencia la organización alrededor de determinada producción social. El desarrollo tecnológico no fue la excepción.

Cuando todo esto se iniciaba, el espíritu de cooperación en las personas que usaban computadoras, y que programaban, era algo que tenía lugar sin restricciones. El término hacker se acuño en el MIT, entre los jóvenes programadores de la época. Un mundo marcado por la cultura patriarcal, creó los cimientos de este movimiento. Sin embargo, esto ha ido evolucionando hacia nuevas formas y hacia el rompimiento con viejos patrones. A principios del siglo XXI Pekka Himanen escribe un libro muy significativo en la concepción de este movimiento titulado La ética del hacker y el espíritu de la era de la información en el que describe los valores que mueven a la comunidad hacker y lo llena de sentido social.

Hoy la sub-cultura hacker ha permeado diversas esferas de la cultura tradicional y la forma de trabajar de diferentes movimientos sociales. Siendo su principal motor el buscar alternativas de vida que sean sostenibles y libres, es decir, que cualquier persona pueda copiarla y derivarla. El sofware libre es de hecho el resultado de esta sub-cultura, y los principios que definen el software libre han sido la plataforma para la creación de una jurisdicción en torno a este movimiento y su ética. Quizás, el mayor logro de R. Stallman no haya sido Emacs o que la FSF haya desarrollado el sistema GNU, aunque claramente ha sido parte fundamental de su desarrollo y crecimiento, pero podemos hablar del respaldo legal que dispara este proceso en la historia a través de la creación de la licencia GPL, documento fundacional en el cuerpo legal global, de las prácticas solidarias en las que se apoya este movimiento y sin las cuales no podría existir.

Hackeando la historia: el software libre como sentido común

Este número de la Pillku, más que hablar de la historia pasada del software libre, habla de su historia presente, de los impactos que ha tenido la apuesta por el software libre en América Latina, tanto desde los gobiernos progresistas como Argentina, Brasil, Uruguay, Ecuador y Venezuela, como desde organizaciones sociales como Ártica, Red Panal, Radialistas Apasionados y Apasionadas, Agua y Vida: Mujeres, Derechos y Ambiente AC, Rhizomática y Código Sur.

El número de la revista abre con la genealogía de las mujeres en el software libre, que no solamente presenta las iniciativas y empoderamiento de las mujeres en la red y cuestiona el sesgo todavía patriarcal presente en el movimiento del software libre, sino que también evidencia que el hecho de que las mujeres estén presente en este movimiento y debate no significa que exista un real aporte político feminista que cuestione los fundamentos y las bases del sistema patriarcal.

Como parte del tema central, sigue la entrevista con Javier Castrillo, coordinador del proyecto Huraya, que en Argentina ha consistido en un firme paso hacia las políticas de software libre. De hecho, este es el desafío: que el movimiento por el software libre pueda incidir en las políticas públicas, que las y los hacktivistas ejerzan su ciudadanía de manera consciente del enfoque político del software libre y orienten el quehacer del Estado en garantizar los derechos ciudadanos. La historia, los objetivos y el impacto político y social del proyecto Huraya es desarrollado en dos notas más en este número de Pillku, y todas dan cuenta de lo impostergable que son las políticas públicas orientadas hacia el software libre.

Este aporte del software libre como proyecto político de soberanía nacional es también desarrollado con pasión y maestría por Carlos Parra, quien desde la República Bolivariana de Venezuela afirma que “la tecnología no puede entenderse aislada de la política”.

El candente debate sobre la seguridad en la red ha sido desarrollado por Rafael Bonifaz, quien tuvimos la dicha de entrevistar en Ecuador y que también nos comparte las experiencias ecuatorianas sociales y políticas desde el software libre, evidenciando sus logros y desafíos.

Como parte de las notas centrales, no podríamos dejar de mencionar, desde Código Sur, la historia y el desarrollo de Cyclope, el CMS construido por y para las organizaciones sociales y que cumple doce años de existencia, contra viento y marea y con el aporte apasionado de muchas personas. Asimismo, presentamos desde Pillku algunas de las experiencias latinoamericanas en software libre, que esperamos puedan ser incrementadas por las lectoras y lectores.

Por su vez, Santiago García Gago, colaborador constante de Pillku, nos presenta una reflexión sobre la relación entre las radios comunitarias de América Latina y el software libre o, más específicamente, las TLICs, en el sentido de que estas radios, en tanto que han luchado comprometidamente por la justica social y la visibilización de las y los excluidos, hoy son desafiadas a luchar también por una internet libre. Lucha ésa que, dígase de paso, deben de asumir todas las ramas de las tecnologías libres de información y comunicación.

Como otros temas, presentamos las experiencias de Ártica, que desde la República Oriental de Uruguay ha impulsado, junto a otros actores y actrices, un proceso de cambio legal en las leyes de derechos de autor en este país, que por sus logros fue internacionalmente conocida como #noal218. También presentamos el trabajo de Rhizomática, que desde el estado mexicano de Oaxaca ha fomentado una experiencia única en materia de telefonía celular en comunidad indígena, que merece ser replicada en otras latitudes. Finalmente, RedPanal se reactiva y se reinventa continuamente, y en su creatividad nos invita a escuchar, cantar, bailar y aportar a su más nuevo proceso de hacer de la música libre una realidad más fuerte a cada día.

Finalmente, presentamos cuatro notas secundarias que, no obstante, tienen todo que ver sobre el tema central relacionado con el software libre: la violencia hacia las mujeres en la red, que no conoce fronteras y es un tema que a cada día nos desafía en la lucha en contra del sistema patriarcal y masculinista; un sucinto y excelente texto de Cécile Collet sobre las resistencias a la migración hacia el software libre; una excelente historia ficción de Richard Stallman sobre los conflictos originados por leer en un mundo dominado por el copyright; y un artículo de Beatriz Busaniche sobre el control del conocimiento y rol de los hackers, el movimiento de software libre y la disputa entre el concepto de “sociedad de la información” frente al proyecto de “Sociedades del conocimiento libre”.

Como ven, muchas cosas para el número de agosto. Que llega con muchas ganas de ser compartido. Las mil gracias a todos y todas quiénes colaboraron en esta edición y cuyos créditos aparecen en cada nota.

Acá está, ya salió: Pillku #10. Distribuila. Difundila. Copiala. Derivala. Hacela tuya.

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