Necesitamos partir de las prácticas concretas

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¿Cómo has entrado tú y ColaBoraBora al debate y las prácticas de los comunes?
Rosa: Una de las razones de crear el proyecto de ColaBoraBora era precisamente ese, el de ser un laboratorio ciudadano de reflexión en acción que abriese un debate e impulsara y/o reconociera una serie de prácticas emergentes alrededor del procomún y a nivel local. ColaBoraBora tiene dos años y medio de existencia pero parte de otra organización que ya lleva 11 años funcionando, que se llama Amasté. Desde hace tiempo el tema del procomún, sobre todo lo que tiene que ver con la cultura y el conocimiento libre, la publicación de materiales, metodologías y otros contenidos con Creative Commons, así como las maneras de hacer y relacionarse, siempre han estado muy presentes, aunque con el proyecto de ColaBoraBora se ha querido dar un paso más allá en cuanto a qué y cómo nos sumamos al debate de los comunes, investigando de manera informal, generando discurso, impulsando prácticas, expandiendo el concepto, experimentando…

De hecho el proyecto cogió tanta vida propia que hace unos meses hemos transformado el nombre y la forma jurídica pasando de Amasté S.L. a ColaBoraBora Kooperativa, intentando aplicarnos en nuestras tripas la propia filosofía procomún. Si bien el procomún es el punto cardinal clave dentro de la isla, también lo complementan otros tres que son el emprendizaje social, el código abierto y las prácticas colaborativas.

¿Y cómo estás percibiendo el aporte que hace el debate sobre los comunes al trabajo que realiza ColaBoraBora?, o incluso, ¿quizás a los otros movimientos sociales que existen en España y que están orientados por el procumún?
Rosa: En primer lugar aporta una visión holística, un poco más de lo que sería un cambio socioeconómico, porque pone un modelo amplio bajo diferentes disciplinas. Aporta un marco que aunque no esté totalmente definido, sí que es necesario para avanzar en un discurso coordinado y consensuado con diferentes agentes y organizaciones. El que desde otros lugares, disciplinas y sectores se estén haciendo cosas para activar el debate nos aporta al propio trabajo que realizamos desde ColaBoraBora.

Respecto a lo que se aporta a los movimientos sociales no lo tengo tan claro. Y señalo que me refiero a lo que son movimientos sociales más clásicos y que están ubicados en Euskal Herria donde no hay movimientos “procomún” como tal, pero sí hay una fuerte tradición y actividad en torno al asociacionismo, a la cultura comunitaria o de auzolan, al feminismo, a la ecología política, a la economía social y solidaria, etc. Por este lado creo que el propio término procomún constriñe o no se entiende.

Por ejemplo, a nosotras nos pasa que tenemos un espacio físico donde hacemos encuentros que se llama Hondartzan, que en euskera significa “en la playa”, abierto a todo tipo de personas en los que se experimenta alrededor de prácticas procomún pero que nos cuesta llegar a este tipo de movimientos. Aunque hacemos una difusión amplia y hace ya dos años que venimos haciendo los encuentros cada mes y medio, vemos que este sector no le interesa, no lo ve sentido o está ya inmerso en sus propias actividades. Sí que hay sectores más emergentes, menos formalistas en torno a la filosofía procomún y que no son movimientos sociales como tal, a los que creemos que el debate de los comunes les nutre como puede ser el movimiento Maker, grupos de profesionales como arquitectos que trabajan alrededor de la ciudad como procomún o la gente de Basque Open Source Ecology.

En tu opinión, ¿a qué se debe este hecho de que los movimientos sociales clásicos que mencionaste todavía no están sensibilizados hacia los comunes?
Rosa: Yo creo que no falta la sensibilización, creo, más bien, que es por falta de información. Tengo la sensación de que se ve como algo más, como si fuera una moda que entra para apropiarse de algo que ya se ha venido trabajando durante tiempo. Es lo que yo puedo observar y espero que esté equivocada (risas). Supongo que habrá que hacer un esfuerzo de comunicar qué significa el discurso de los comunes, de dejar unos principios claros, de apuntar a la complementariedad y no a la exclusividad, de reconocer y (re)conocerse y de crear en común más que de imponer un discurso.

¿Y cuáles son las temáticas que ColaBoraBora trabaja en los encuentros que realiza desde hace dos años y medio?
Rosa: Aunque la estructura de ColaBoraBora la componemos cinco personas que trabajamos directamente, la isla es habitada por muchas personas de una manera más constante o más esporádica que se acercan a las orillas de la playa a buscar alguna concha, a conversar con el resto de náufragos o descubrir nuevas rutas. De ahí que nos gusta más la idea de archipiélago de otras pequeñas islas que de isla central y única. Por eso que a veces proponemos nosotras las temáticas según observamos que sea un tema interesante a porponer y otras veces son éstas personas quienes las proponen.

Han sido 18 encuentros con una temática diversa, pero siempre en el marco del procomún o esa era la intención. Una parte han sido análisis de qué es el procomún, porqué su debate, el término, la trilogía recurso-comunidad-gobernanza…, otra, la necesidad o sentido de la existencia de ColaBoraBora como espacio para ese debate y su modo de gobernanza junto con las expectativas o deriva de cada una que desea participar. También ocupa mucho espacio identificar qué significa colaborar, colaboración libre versus colaboración forzada, los roles para cooperar, los procomunes invisibles en la cooperación, herramientas claborativas, ginkanas colaborativas o proto-recetas para colaborar. Por otro lado se han trabajado temas específicos como espacio público y procomún, consumo colaborativo, apertura de proyectos, cohousing y una cita de proyectos procomún. Las temáticas van un poco sucediendo de forma aleatoria y espontánea y así son también los resultados. Es importante destacar que para cada sesión diseñamos una metodología específica y también se realiza un informe gráfico con los resultados accesibles con licencia cc en nuestra web.

¿Cuáles consideras que han sido los aciertos, las lagunas o los retos en la conferencia sobre los Comunes que estamos teniendo ahorita?
Rosa: Yo creo que uno de los aciertos es la diversidad de gente y temáticas que se han conseguido reunir, aunque es muy poco tiempo para poder conectarse con gente que te interesa o le interesas; pero también está el handicap de al haber tanta diversidad es difícil dar con quien gustaría contactar. El espacio Commonopolis está bien ideado pero no ha funcionado, probablemente por falta de dinamización o articulación o por dejarlo como un comodín entre presentaciones y grupos de trabajo… No sé…

También veo como acierto todas las temáticas que se han trabajado, además del tema de seccionar para hacer los streams diferentes, con un trabajo previo. Esa es una parte muy interesante porque ya con anterioridad podías saber de qué se iba a hablar en ese grupo, cómo se iba a hacer, quién lo iba a coordinar, con lo cual te podías unir con propuestas hechas, que es bien interesante eso de venir con propuestas más allá de caer a veces sólo en los debates. Otro plus al espacio donde se ha celebrado y el archivo de documentación disponible en vídeo a posteriori.

La diversidad también ha tenido un side b, algo que pasa en la mayoría de este tipo de encuentros, en los cuáles debido a la temática -es tan diverso el mundo de los commons, que es difícil a veces en los debates intentar llegar a concretar algunos aspectos. Supongo que es cuestión de diseñar unas metodologías y estas a mi parecer no estaban bien definidas, algo que he compartido con varias personas. Tratar de evitar discursos interminables de algunas personas y hacer participar a aquellas que por su condición o timidez nunca van a decir nada. Hay que experimentar en este sentido para crear un caldo de cultivo para la protección y reconocimiento del procomún, porque si hay algo que a mi parecer es vital, es la forma en que gestionamos esos recursos de forma común, y como al menos en los países Norte hemos olvidado qué significa colaborar, se hace evidente que hay que investigar por este lado. Y se pudiera comenzar aplicándolo en un encuentro como éste hubiera sido muy interesante no sólo tener en vídeo los discursos sino el trabajo en grupos. Lo apunto como un reto para cualquier otro encuentro de este tipo.

En ese aspecto de la metodología de la conferencia hemos visto que creamos el grupo de iberoamericanistas. ¿Cómo percibes el hecho de que nos hemos reunido o que nos pusimos a platicar y trabajar en conjunto? ¿Crees que deberíamos desarrollar más para generar una plataforma que impulse el debate o la propuesta o el marco conceptual de los commons?
Rosa: Bueno, fue interesante aprovechar el encuentro para juntarse. Me parece muy bien, ya que culturalmente tenemos muchas cosas en común, y desde ese punto de vista ya me parece que tiene sentido.

Por otro lado habrá que ver hasta qué punto, como iberoamericanos, podemos tener estas cosas en común. A ver, no está demás para el marco teórico y práctico conocer qué están haciendo en otros lugares porque siempre inspira y te saca de tus ofuscaciones. Eso sí, luego hay que distinguir qué es lo que comparable y lo que no lo es, porque lo que hace una comunidad en Chiapas, trasladado a lo que hace una comunidad en Donosti o el propio 15M, puede que no tenga sentido, no lo sé.

Es diferente que mientras en una parte del mundo esté más centrada en la defensa y la lucha directa de los commons más tangibles (suelo, agua, semillas…) en otra se está en el reconocimiento de los procomunes más intangibles (conocimiento, software, cultura).

Sí que tendrá sentido intercambiar experiencias sobre el cómo se están haciendo las cosas para explorar nuevas fórmulas híbridas, pero también para repensar nuestras formas de relacionarnos, de cuidarnos, de lo que valoras, de tu reciprocidad, etc. Me refiero a ir a las prácticas diarias, a las experiencias de relaciones, a identificar dificultades, a impulsar un cambio cultural en definitiva más que enfocar todos los esfuerzos únicamente en un marco teórico, que obviamente también es necesario.

Los commons en la aplicación requieren de un cambio educacional importante, algo que también se viene reclamando desde otros tipos de movimientos, como la conciencia ambiental, las políticas de género o la coexistencia de culturas.

¿Qué más te gustaría compartir?
Rosa: Pues al hilo de lo que comentaba, he echado en falta en este encuentro la visualización de prácticas, darles un espacio y un contexto dentro de todas las interesantes exposiciones más teóricas. Pensar en lo pequeño porque “Small is beautiful” como se despliega en el maravilloso libro de Schumacher, exponer un diario personal sobre los commons y tratar de identificar tus contradicciones y realidades.

Nosotras en ColaBoraBora trabajamos eso, no en lo macro, ni siquiera en lo micro, sino en lo nano. Visualizar lo pequeño, local y darle sentido. Cambiar las pautas por ejemplo de lo que se entiende por emprendizaje social, que lo entendemos cómo una persona que tiene un taller en un espacio okupa. Complementar más las prácticas bottom-up con el ámbito académico e investigador es esencial para articular un paradigma sobre el procomún.

¿Quieres decir que falta partir de una realidad concreta a través de la cual construir una teoría?
Rosa: Si, creo que sería interesante ese contraste, pero, como digo, es importante la complementariedad bien articulada entre lo teórico-práctico. En mi caso por ejemplo, mi día a día se basa en llevar hacia la filosofía de lo libre y abierto pequeños proyectos que se van a presentar para financiarse por Crowfundig en GoteoEuskadi. Esto lleva asociado un trabajo pedagógico y educativo importante que hay que tener en cuenta a la hora de pensar en unos principios teóricos. Se trata sólo de sentido común. Tiene que ser un discurso bidireccional entre la teoría y la práctica.

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