Revista Pillku

Procomún y Cultura Libre
América Latina
ISSN 2215-3195

Pillku tendrá su primera edición impresa

Entrevista a Gustavo Salas

De la confianza emerge una fuerza colectiva que es capaz de derrumbar montañas

Gustavo Salas es de Venezuela y la organización a la que pertenece es Cecocesola, una organización cooperativa que integra a unas 50 organizaciones comunitarias. La experiencia de la cooperativa es apasionante y en esta entrevista intentamos profundizar en su modelo de gestión.

Gustavo Salas

¿Cuál es la experiencia de trabajo que vienen haciendo con relación a los comunes?

Bueno, realmente nosotros no sabíamos que estábamos en los comunes (se ríe). Es uno de los aprendizajes que tuvimos aquí. Pero sí venimos haciendo una experiencia de actividad económica entre las 50 cooperativas a través de las cuales producimos productos agrícolas, procesamos productos en pequeñas comunidades agroindustriales, hay una venta de verduras, hay una funeraria, hay un hospital, y todas estas actividades las hacemos como una excusa para encontrarnos en un proceso colectivo, un proceso de formación y de participación a través del cual vamos desdibujando el sentido de propiedad. O sea que la organización va siendo de todo el mundo a través de un proceso de incorporación. Nadie puede decir yo soy el dueño de Cecosesola y de hecho todos los excedentes se reinvierten en función social.

¿Cuál es el aprendizaje que te llevas acerca de los comunes?

La primera cosa que me llevo es que nos enteramos que somos parte de un movimiento de los comunes y es una nueva familia a la que nos estamos integrando, y nuevos amigos y, creo que eso es bien importante en el aporte a la transformación social de nuestro planeta. Que todos los que estamos tratando de construir un mundo mejor nos vamos encontrando, intercambiando y articulando. Eso ha sido muy importante. Aparte de clarificar ciertos conceptos que me han ayudado también en la discusión.

¿Cuál pensás que fue el aporte de tu presencia en el taller?

Uno, lo que puede aportar es la experiencia. Yo he sido parte de esta experiencia durante cuarenta años, que es más de la mita de mi vida, entonces uno lo que aporta es ese aprendizaje y la teoría que uno ha podido construir de esa práctica, la conceptualización de esa práctica, y compartirla y enriquecerla en la discusión.

Hablaste varias veces en este taller de lo que llamamos el principio de base de la comunalidad. ¿Podrías hablarnos un poco de eso? ¿por ejemplo la confianza?

Quizás se puede resumir en la palabra respeto. O sea, que lo importante es ir construyendo relaciones de respeto. Respero en el sentido profundo, no de tolerancia, sino de respetarnos a cada uno como personas que estamos en convivencia. Y a la vez respeto de que ya no nos estamos tratando como cosas en relaciones de utilización, de aprovechamiento, sino que estamos tratándonos como personas y construyéndonos como personas. Y el respeto implica relaciones de transparencia, de honestidad, de responsabilidad, y al haber todo eso hay confianza, que es lo fundamental que mueve las relaciones. Y de la confianza emerge, nosotros decimos, una fuerza colectiva. Que es capaz de derrumbar montañas. Y de hecho la confianza es un elemento que siempre se puede profundizar más. Nosotros hablamos que trabajamos en base a la confianza pero podemos ir mucho más allá de lo que hemos ido hasta ahora. Todavía hay mucha más confianza para profundizar. Y por eso nosotros decimos que nuestro proceso no tiene límites. No podemos decir hasta donde vamos a llegar. Cada nuevo día nos va soprendiendo.

¿Puedes contarnos cómo es la organización del trabajo, la rotación de tareas, la división de tareas?

Nosotros rotamos en todo prácticamente. Todos los trabajos se rotan. Inclusive con los productores agrícolas hacemos intercambio. Eso nos permite a todos ir construyendo una visión global de la organización y al mismo tiempo nos permite encontrarnos. Nosotros somos una cultura que el construir la confianza depende mucho del contacto personal. Entonces en la rotación siempre estamos encontrándonos los unos con los otros, aparte de que hacemos ochocientas reuniones durante el año, donde también nos estamos encontrando uno a uno. Somos una cultura muy concreta y queremos tocar el otro y no somos muy abstractos, entonces la confianza se construye en la relación cara a cara.

¿Cómo ves el tema de la replicabilidad en Venezuela y en otros países?

Para nosotros, la experiencia que hemos tenido es que no es un modelo que se puede copiar, sino que es una manera de relacionarse que se puede querer tener. Entonces las personas que entran en contacto con nuestro proceso, se llevan esa posibilidad, la de que sí es posible ir generando otras maneras de relacionarse. Y por eso nosotros tratamos de tener la mejor interacción con todo el mundo. Al que nos quiera visitar les damos las mayores facilidades para que conozca nuestra experiencia y no reproducirla, sino llevar el concepto de las relaciones que estamos construyendo, que pueden ser construidas y aplicadas a sus manera, en su cultura, en su sitio. Pero replicar mecánicamente no, pues no es una caja de herramientas. No hemos conseguido hacer una caja de herramientas para replicarla así como una empresa, porque no son cosas, son relaciones.

Contamos qué representan a nivel económico, qué tipo de presupuesto manejan.

Nosotros hemos empezado de poquito a más. Por ejemplo en la funeraria comenzamos sin recursos y ahorita tenemos protegidas a más de ciento cincuenta mil personas en caso de que se mueran. El abastecimiento de comida lo empezamos con una cooperativa agrícola y vendiendo unos veinte mil pesos semanales, y ahorita vendemos más de un millón de dólares al año. Somos las venta de comidas más grande del occidente de Venezuela. Hay doce organizaciones argrícolas con trescientos productores que producen los productos. Vendemos 500 toneladas de verdura. Ahora tenemos un hospital, tenemos seis consultorios en la ciudad. Y nuestro hospital tiene 4 pisos, donde hay cirugías, hospitalización, servicio de radiología, laboratorio. Pero siempre comenzando de a poquito. La salud la empezamos con un médico y un consultorio hace 18 años. Y siempre construyendo con nuestros propios recursos. Eso es fundamental. Ese esfuerzo de conseguir los recursos ya genera un proceso de mística, de entusiasmo, de pasión por lo que se hace.

¿Cómo es la relación con el Estado?

Nosotros hemos visto como importante mantener la autonomía del Estado, o sea, no depender del Estado y, por lo tanto, tenemos como política no buscar financiamiento en el Estado. Pero sí siempre hemos estado en la disposición de entrar en una relación de respeto y apoyar en lo que nos pidan. Aunque no hemos tenido mucha suerte que nos pidan, aunque recientemente en este gobierno la superintendencia de cooperativas si nos citó hace como un mes y nos pidió que les ayudáramos un poco a organizar el movimiento de cooperativas de la región y hay la posibilidad de ir en conjunto. Pero siempre en ese sentido, siempre el que nos pide ayuda y, especialmente si viene de la mano del gobierno, estamos en la mejor disposición. Pero no estamos pidiendo financiamiento o este tipo de cosas que pueden generar una relación de dependencia.

Hablaste un poco como una especie de lema que tiene la cooperativa.

No es un lema, es una cosa que nos guía. Que uno no puede partir del sueño, del deber ser. Muchas veces lo que hacemos es decir: “la sociedad debe ser así”, y entonces terminamos imponiendo el deber ser. Nosotros partimos de lo que somos como cultura. Y estamos muy concientes de las cosas en nuestra cultura que pueden llevar un proceso de tiempo y las cosas que lo frenan. Siempre estamos analizando cómo la cultura nos lleva a relacionarnos, y cómo podemos transformar esa relación en algo constructivo. Entonces decimos que partimos de lo que somos y de ahí vamos siendo. Es un permanente ir siendo, una permanente tranformación, pero partiendo de lo que somos. No negando todo lo que representa la cultura que también somos, que nos lleva a relacionarnos de cierta manera, a tratarnos de cierta manera, a actuar de cierta manera, que a veces no es la mejor en nuestro país para construir confianza. Todo lo que es la tendencia individualista de las oportunidades es terrible para construir confianza y ahorita en Venezuela hay muy poca confianza en la ciudadanía. Entonces construir un proceso que se base en la confianza tiene que tomar en cuenta que hay un aspecto cultural que te frena y que tienes que estar analizándolo permanentemente en base a nuestras propias actitudes.

¿Cuántas personas son las que componen la cooperativa a nivel de trabajadores y socios, y a cuántas personas ustedes le prestan servicios, y cómo es esa relación?

Asociados a la cooperativa que están afiliadas o integradas a Cecosesola, hay más de veinte mil personas, pero muchos de ellos son socios de cooperativas de ahorro que no tienen tanto contacto diario con la asociación. Pero en Cecosesola, somos seiscientos trabajadores asociados y en la cooperativa somos unos 700 entre productores agrícolas, las personas que trabajan en consumo que sí están a tiempo completo. Esos 1300 somos los que nos reunimos permanentemente y gestionamos a Cecosesola entre todos, no hay directiva, no hay jerarquías, no hay supervisores. Además de eso en nuestro sistema de comida calculamos entre un cuarto y un tercio de la ciudad de Barquisimeto que compran en nuestros abastos. Son más o menos 55-60 mil familias que compran en nuestros abastos. Si lo multiplicamos por 5, son alrededor de unas 300 mil personas. O sea, que son volúmenes bien grandes. En el sistema de salud somos 200 mil pacientes al año. O sea, que la cosa llega a unos volúmenes que nunca esperamos y siempre ha sido un reto con el crecimiento mantener la frescura que tuvimos cuando empezamos que eramos 5 u 8 personas vendiendo las primeras verduras.

En el taller hablabas de la diferencia entre individualidad e individualismo. ¿Cómo es que funciona este tema en la toma de decisiones?

Nosotros en las reuniones nuestras, que son muchísimas, vamos construyendo criterios colectivos, no son escritos para que se puedan cambiar cuando las sensaciones cambien. Y esos criterios colectivos nos permiten a cualquiera de nosotros tomar una decisión consensual. Cuado tomamos una decisión, la tomamos sobre criterios colectivos que hemos establecido. Una sola persona puede tomar una decisión y se le estimula que la tome, y si no la toma se le cuestiona por qué no tuvo la iniciativa. Porque eso es lo que nos permite crecer como personas, asumir la responsabilidad de nuestras acciones. Si nos recostamos en el grupo entonces nunca vamos a crecer. No yo no puedo decidir, vamos a esperar que venga la reunión esta semana. Y las decisiones siempre se pueden cambiar. Trabajamos por el consenso. Una persona toma la decisión y es una asamblea anual y después hay alguien que no está de acuerdo, la volvemos a discutir, con criterios colectivos. Ahora, si la persona viene con unos criterios personales, individualistas, bueno, le preguntamos cómo es la cosa, esto no coincide con los criterios de la organización. Entonces las decisiones nunca son definitivas, pues no votamos, no hace falta quórum, entonces no hacen falta ninguna de esas formalidades. Convocatorias con tantos días de anticipación, toda esa cosa que tienen las estructuras tradicionales, porque hay la suficiente confianza para que un sistema de este tipo funcione.

**
Cecosesola es una organización venezolana de cooperativas de productores que surgió en 1967. Para conocer más el trabajo que realizan, visita: http://cecosesola.org

Última modificación: 25 de febrero de 2013 a las 11:08