El poder le teme al micrófono abierto

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Presentación

Mi nombre es Marcelo Martinessi, trabajé siempre más que nada en cortometrajes, haciendo adaptaciones de literatura paraguaya, y en documentales para televisión. También tuve unos años de trabajo en un canal privado, hace más o menos 12 años, haciendo dirección de programas, y me pasé el resto del tiempo, antes de entrar a la televisión pública, haciendo asesoramiento en proyectos audiovisuales multiplataforma. En el año 2010, nos llamaron a algunas personas vinculadas al mundo audiovisual para contarnos de este proyecto de televisión pública. Nos reunimos varias veces con gente que estaba empezando a soñar que Paraguay tuviera una televisión pública, y a partir de eso me fui involucrando más en el proyecto, hasta que en septiembre del año 2010 me preguntaron si podía asumir la dirección ejecutiva del proyecto. Y a partir de ahí empezamos a trabajar en la televisión pública. Es importante comentarles que a Paraguay llega la televisión en el año 1965. En plena dictadura de Stroessner, se instala Canal 9, al que se lo llama sistema nacional de televisión Cerro Corá. Ese canal se instala en un terreno fiscal; creemos que para la instalación de ese canal se usa evidentemente dinero e infraestructura del Estado. Canal 9 se instala también con una fuerte presencia del dictador Stroessner en la pantalla, pero en el año 1989, cuando se da el golpe de estado por el que se va Stroessner, ese canal automáticamente pasa a manos privadas. Entonces, realmente nunca supimos si ese canal, que se instaló en Paraguay en 1965, podría o no ser nuestra televisión pública. Pero creo que es algo que hay que investigar, porque es muy raro que Paraguay tenga televisión pública recién al aire desde el año 2011, cuando Argentina tiene desde 1952, y Bolivia tiene hace más de 40 años. O sea, yo creo que quizás ese canal fundado en el año 1965 fue la televisión pública que nosotros no llegamos a tener.

La refundación de la TV Pública que no se fundó

Entonces, empiezo con la televisión pública en el año 2010, a partir de estas reuniones con un montón de colegas y gente que estaba interesada en que Paraguay tenga comunicación pública. Discutimos acerca de cómo podría ser el proyecto, y a partir de septiembre me empiezo a encargar mucho más de cerca, prácticamente full time para poder mirar cómo llevar adelante el proyecto, a partir de una donación de Japón. Cuando Paraguay elige la norma ISDT, Japón donó el estudio de televisión y donó un transmisor como para que Paraguay pudiera arrancar esta televisión pública. La idea desde un principio es tener una televisión pública, no una televisión de gobierno o que responda al gobernante de turno, y eso es muy claro en el discurso de Lugo del 14 de mayo de 2011, cuando se inaugura la sede de la televisión pública y Lugo ahí, en su discurso, dice: no queremos una televisión ni partidaria ni que responda al gobierno de turno, sino que realmente queremos entregarle a la ciudadanía esta televisión pública como una nueva arma de comunicación. Yo no vengo de ningún partido político, ni de ningún sector político, sino que realmente me convocaron por una cuestión de curriculum técnico en el mundo audiovisual, y empezamos a armar equipos de gente, siempre llamando a concurso, para todas las gerencias, para toda la gente que entraba al canal, y también llamando a concurso para los contenidos del canal. Eso fue lo primero que se tuvo en cuenta.

Lo que sí se hizo para redactar una misión, visión y valores de la televisión pública, fueron consultas ciudadanas; con el sector académico, con el sector estudiantil, con las organizaciones sociales, con las organizaciones culturales, nos reunimos varias veces y les decíamos: qué necesitan ustedes, qué instrumento necesitan para sentirse parte del proyecto. Y a partir de ahí el diseño fluyó mucho más fácil, porque tuvo un acompañamiento fuerte de la sociedad civil. Los contenidos de la televisión pública se hacían a partir de los concursos, que definimos en base a misión, visión y valores, y en base a qué tipos de contenidos podían ser interesantes para la televisión pública. No queríamos tener una televisión que muestre más de lo mismo.

Proyectos audiovisuales detrás de la basura

En Paraguay hay más de seis canales de televisión que son una copia de la mala televisión argentina más que nada: de Tinelli, de los programas de chismes. De todo ese tipo de televisión que se llama televisión basura, que abunda muchísimo hoy, sobre todo en los canales privados, porque evidentemente es una televisión que es negocio. Entonces, al tener esta televisión pública, tomamos primero el compromiso de no recibir publicidad de tabaco, de juegos de azar o de alcohol, y dijimos: vamos realmente a tratar de que este sea un instrumento ciudadano, y de ver qué es lo que quiere la ciudadanía. Por suerte, al concurso de contenidos se presentaron proyectos muy interesantes, proyectos que hablaban de soberanía alimentaria, proyectos acerca de memoria, de recordar los 35 años de dictadura en Paraguay. Proyectos muy interesantes de jóvenes que buscan trabajo, transformando ese formato de reality a algo mucho más útil, como la búsqueda de trabajo. Y otros proyectos que de alguna manera nos sorprendieron muchísimo, porque en el sector de producción audiovisual en Paraguay existían ideas y proyectos muy interesantes y muy lógicos para la realidad de Paraguay, que evidentemente no tenían un espacio en los canales privados. Por una cuestión de presupuesto lo que hicimos fue tomar los mejores 30 proyectos y empezar a buscar financiación.

Entre esos proyectos había también programas infantiles: Paraguay hacía casi 10 años que no producía ni un solo programa infantil. Entonces eso implicaba que estábamos dándole valiosas horas de los niños y niñas y adolescentes de Paraguay a canales de Estados Unidos, a canales de Argentina, a canales de Brasil. Entonces era también como televisión pública la importancia de la soberanía de la imagen, decir: podemos hacer cosas que estén ancladas en la realidad paraguaya, que se comuniquen con los paraguayos y con las paraguayas, y a partir de eso poder hacer toda una construcción que es responsabilidad del Estado. Nosotros podemos decir que no estamos de acuerdo con los canales privados, pero son canales privados, no tienen esa misma responsabilidad. Ahora la discusión sí está de alguna manera en otros lugares con respecto a lo que se hizo en Paraguay en los últimos años con la distribución del espectro radioeléctrico. En Argentina, a partir de la ley de medios, se genera una división muy interesante del espectro, entre el sector público, el sector privado con fines de lucro y el sector privado sin fines de lucro. En Paraguay en este momento el espectro radioeléctrico está 100% en empresas de comunicación con fines de lucro, y eso es muy grave. Entonces la televisión pública entra a ocupar un espacio muy marginal del espectro radioelectrico, ya en la banda UHF, y empieza desde ahí a disputar, con todos estos medios hegemónicos, su lugar con una programación distinta, con una estética distinta, y dando mucha presencia y mucha fuerza a cortometrajes, documentales y largos, y a todo lo que era producción nacional.

Ciudadanía y televisión pública

Me es importante, de repente, que se entienda de qué manera la ciudadanía se fue apropiando de la idea de una televisión pública. Nosotros dejamos de emitir programación, por ejemplo, el día primero de marzo. Acá en Paraguay se recuerda el fin de la Guerra Grande, de la Guerra del Paraguay, y emitimos solamente programación relacionada a esa guerra. Se hizo lo mismo el 12 de junio con la Guerra de Chaco. Se hizo lo mismo el 14 y 15 de mayo con la independencia y tuvimos dos semanas temáticas muy importantes: la semana de la memoria en la que durante toda una semana se mostraban materiales y se generaban debates con respecto a dictaduras en toda América latina, y la semana de los pueblos originarios. Paraguay tiene 17 lenguas diferentes, y tiene una presencia inusual, para su tamaño, de pueblos originarios, entonces también en esa semana pudimos aprender y enriquecernos muchísimo con lo que se pudo hacer con respecto a pueblos originarios. De esta manera, nosotros estábamos tratando de generar esta idea de un canal ciudadano, la idea de que el ciudadano, la ciudadana, tenga un espacio, de que sea en algún momento algo simbólico.

Nos propusieron, como el canal se estaba volviendo muy grande, poner rejas afuera. Nosotros dijimos: no, vamos a tratar de que sea un canal en que la gente se sienta cómoda con entrar, con sentirse parte del espacio. Y estábamos empezando a cuidar todos los detalles que tenían que ver, incluso en lo político, con la participación de todos los sectores. A la televisión pública fue toda la gente que juzgó a Lugo, toda esa gente estuvo en televisión pública hablando libremente. Estuvo Lino Oviedo, que es un general golpista ya desde hace décadas, estuvo en la televisión pública, en vivo, y habló sin que nadie le pusiera ningún tipo de restricción. Habló Calera Laverna, que es quizás el símbolo más importante del Partido Colorado en el Congreso, y habló un montón de gente que de alguna manera quizás no conjugaba con la mirada del gobierno. Pero se les dio un espacio. Eso generó una fuerte apropiación de todos los sectores y creo que acusar de luguista al canal o acusar a la televisión pública de aliada del gobierno es absolutamente ridículo, porque hay un montón de pruebas que muestran que se estaba haciendo una verdadera construcción entre todos los sectores.

Uno de los espacios que era muy importante para nosotros, porque era el espacio quizás más obvio de participación del ciudadano común, que se llama “Micrófono abierto”. Lo que sí me parece importante es que cuando empieza a complicarse la situación política en Paraguay, uno no se da cuenta de esas cosas hasta mucho tiempo después, pero sí en algún momento empieza a ser mucho más complicado el tema de no tener un noticiero. Nosotros estábamos preparando la construcción de un noticiero, pero inmediatamente le tuvimos que dar actualidad a nuestros programas periodísticos para poder contar lo que estaba pasando en Paraguay. En Paraguay hay una matanza de 17 personas el 15 de junio de 2012 y evidentemente nosotros nos vemos obligados a seguirlo muy de cerca, a enviar corresponsales, y a empezar a trabajar en el día a día la realidad de Paraguay.

La revolución será televisada after office

Inmediatamente antes hubo una cuestión que yo creo que es muy importante comentar porque creo que tiene mucho que ver con todo lo que pasó y no está muy visibilizada. A fines de mayo del año 2012, hubo una manifestación ciudadana, en contra de la autoadjudicación de los parlamentarios de 150 millones de dólares para sus operadores políticos. Esto generó una reacción fuerte de la ciudadanía que se va a las plazas a protestar en contra de la decisión del Congreso, imagínense, de autoadjudicarse 150 millones para pagar a sus operadores políticos. Entonces, los jóvenes van a la plaza y van los jóvenes que nosotros les llamamos “la chetada”. Van y le llaman luego “after office revolucionario”. Entonces, esto se convierte en una locura, y por primera vez, el Congreso, el parlamento, ve a jóvenes, que tenían un canal y un espacio que era la televisión pública hablándoles directamente, diciéndoles: ustedes son unos ladrones, ustedes tienen que irse, ustedes son de terror, hay gente que habla de disolver el parlamento, se vuelve una cosa muy fuerte. Entonces estos señores feudales que estaban dominando el ámbito político, el ámbito económico y el ámbito mediático, también de repente se dan cuenta de que el ciudadano común empieza a tener una voz, y yo creo que eso les habrá jodido bastante, porque imagínense para un señor sentado en el congreso, que se cree todopoderoso, ver a una señora vendedora de cualquier lugar del cinturón de Asunción gritándole en televisión. Era muy fuerte. Entonces yo creo que eso también generó bastante problemas públicos contra Televisión Pública por parte de esa clase política.

Después de esto viene toda la inestabilidad y la televisión pública lo que hace es seguir muy de cerca a la ciudadanía. O sea, cuando la ciudadanía se manifestó en Curuguaytí, en Asunción, siempre Televisión Pública estuvo presente y los últimos días incluso nos quedamos en un hotel del centro porque estábamos teniendo que seguir muy de cerca todo lo que estaba pasando. Y creo que en ese momento sí es importante que durante el juicio político a Lugo fuimos el único canal que estaba analizando, por ejemplo, el libelo acusatorio; era un libelo acusatorio absolutamente traído de los pelos, por el que no se podría destituir a nadie, ni siquiera a un funcionario municipal. Con el libelo acusatorio con el que se destituyó a Lugo, bastante mal hecho todo, nosotros trajimos abogados y profesionales de todos los sectores para discutir eso y todos nos decían: esto no está bien, y a la par de eso estábamos haciendo seguimiento de lo que pasaba en el juicio político.

Entonces, cuando el juicio político termina con la destitución de Lugo, lo que a mí me tocó hacer en ese momento, como director ejecutivo del canal, es juntarme con los compañeros que querían, se les dio la oportunidad, si quieren vengan, si no quieren no, y lo que fuimos fue hacer grabar un mensaje a la ciudadanía diciendo: hasta ahora, nosotros podemos asegurarles de que aquí ha habido independencia, a partir de ahora no podemos asegurarles lo que va a pasar con la televisión pública. Era muy claro eso, yo había dicho que quería renunciar, que me digan a quién tengo que enviarle mi renuncia, pero que realmente no podía seguir en un medio público en construcción cuando había un quiebre democrático tan fuerte para el país. Entonces, se grabó eso, inmediatamente después empezaron a venir ataques por parte del delegado, del director de prensa de Franco, pidiéndonos que se envíen cámaras al palacio, que se pasen entrevistas de CNN de Franco, que se dejen de pasar manifestaciones ciudadanas y que se pasen películas documentales o cualquier otra cosa.

Las primeras 24 horas después de culminado el juicio político, recibimos toda esta cantidad de ataques. Yo tengo incluso grabaciones cuando vienen a pedirme esto, y yo lo único que dije es: quiero que me traigan una carta de destitución porque yo no voy a cambiar la programación de un canal cuando realmente nunca nos obligaron a hacer eso. Entonces me traen la destitución el sábado, 24 horas después, a eso de las cinco de la tarde, y la persona nueva que ingresa al canal como director interino evidentemente se reúne con la gente, con los funcionarios, con la gente del sector audiovisual que estaba ya en Televisión Pública en ese momento ante la preocupación que había, y se va, deja el canal solo, y ahí evidentemente el canal queda en manos de la gente que estaba ahí.

La resistencia

Nosotros para esa noche de sábado estábamos planeando un programa en el que invitábamos a comunicadores de medios privados y de la televisión pública a discutir qué hacemos con la televisión pública, cuál puede ser el futuro después de lo que había pasado, y se puso abajo un micrófono, este espacio de Micrófono abierto, para que la gente también dé su opinión. Pero, ¿qué es lo que pasó? Al estar todo el resto de los medios privados blindados a la opinión ciudadana, la gente ve ese micrófono y evidentemente se empieza a juntar gente, a juntar mucha gente. Y yo creo que si uno tiene 20 o 30 personas frente a un canal de televisión uno puede decir qué quieren y puede grabar, pero cuando tenés 3000 personas gritando enfrente, yo creo que uno tiene que salir en vivo y tiene que admitir que ahí está pasando algo. Entonces eso fue lo que hizo la televisión pública ese sábado, ese domingo y ese lunes, que es lo que le llamamos la resistencia ciudadana frente a la televisión pública. Llega a ese lugar Fernando Lugo la madrugada del sábado para el domingo, habla también, y da un testimonio por ahí mucho más fuerte que el que había dado al dejar el Palacio de López. Y llegan ahí ministros del gobierno de Lugo a renunciar, llega gente del Partido Colorado, llega gente del Partido Liberal a renunciar a sus partidos con mucha vergüenza y llega gente a cantar. En un momento dado del domingo cortan la señal diciendo que era un corte programado y después frente a la protesta feroz de la gente tienen enseguida que reponer la señal. Y entonces sucede todo esto, todo este bum de micrófono abierto, que lo único que hace es hacer mucho más evidente que en Paraguay la gente no tiene voz, porque apenas se le da esa posibilidad y ese micrófono, la gente se volvió literalmente loca, para poder estar ahí, para poder hablar.

Situación actual y alternativas comunitarias

Paraguay tiene una tradición muy fuerte de radios comunitarias que han estado disputando muchísimo este espacio y algunos medios alternativos que evidentemente después del golpe se empiezan a tratar de consolidar con más fuerza. Yo creo que esa, la comunicación alternativa, está creciendo en Paraguay, y creo que eso es muy positivo. Ahora, evidentemente, las radios comunitarias están siendo atacadas muy fuertemente por el Congreso; no les permiten llegar muy lejos, no les permiten pautar publicidad, no les permiten nada como una manera de poder mantenerlas controladas. Y con Televisión Pública lo que pasa evidentemente, al ser enemigo del régimen por darle voz a la ciudadanía, que nosotros consideramos que la mayor parte de la ciudadanía estaba en contra del golpe de Estado, la televisión pública, al cristalizar esa resistencia ciudadana, se convierte en ese espacio que hay que destruir. Y empiezan a echar a todas las personas que trabajábamos en Televisión Pública. Primero se da mi salida ese día, después con el desgaste se dan salidas de cuatro o cinco personas importantes del proyecto. Y después, ahora recientemente, desvinculan entre 19 y 28 personas, no sabemos exactamente todavía cuántos, pero empiezan a quitar a todas las personas que tuvieron de alguna manera una participación fuerte o visible en micrófono abierto. Entonces, destruido el espacio de televisión pública (porque creo que lo que ahora están haciendo es otra televisión, no es la televisión que habíamos planificado) aparecieron más o menos cinco programas hasta ahora y cuatro proyectos que estaban financiados perdieron su financiamiento.

Entonces, en este momento yo creo que hay que empezar a discutir otras cosas en Paraguay. Yo no sé si libertad de expresión se puede decir, yo puedo llamar a una radio y decir: Franco golpista, Franco golpista, mil veces, y puedo decirlo, pero eso no es libertad de expresión. Yo creo que para poder tener una libertad de expresión real en Paraguay, hay que empezar a discutir la distribución del espectro radioeléctrico, las leyes que tienen que ver con las radios comunitarias, una ley de medios públicos, otras cosas hay que empezar a discutir. Porque no por llamar a un medio privado y decir lo que uno quiere eso es libertad de expresión. Yo estuve recientemente en Venezuela, mirando la cantidad de medios que hay alternativos, medios comunitarios, y vos decís: independientemente a lo que uno piense de Hugo Chávez, si uno mira la democracia desde un punto de vista de medios, Venezuela es un país muchísimo más democrático que Paraguay. Tiene muchísimas más posibilidades de que la gente se exprese por diversos medios, y eso es democracia hoy. Entonces nosotros tenemos que conseguir que la gente tenga capacidad de poder tener sus medios, sus formas de expresión. Hay mucha gente que confunde, y te dice: no, en Paraguay hay libertad de expresión porque yo puedo decir lo que quiero. Y eso no es libertad de expresión, la libertad de expresión hoy implica otras cosas, y creo que eso es lo que tenemos que entender, y tenemos que disputar espacios, no solamente en los medios existentes, sino en una ley de medios, en una ley de medios públicos, independientemente de eso, en cuestiones puntuales que tienen que ver con la legislación de radios comunitarias y medios comunitarios. Y tenemos que empezar a involucrar a toda la ciudadanía en este tipo de discusiones.

Agradecemos a Silvina Canon y Julián de la Reta la realización de esta entrevista.

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