Revista Pillku

Procomún y Cultura Libre
América Latina
ISSN 2215-3195

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pos porno

Sexo, identidades y porno: debates para una internet feminista

Internet ha sido un trampolín para que muchas personas exploremos acerca de diversas identidades sexuales, derechos a la salud sexual y reproductiva. Diferentes voces y miradas comparten en esta nota experiencias de acceso a contenidos sexuales y al porno en el marco de la importancia del anonimato y el debate sobre regulación de contenidos.

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El sexo es política y controversia. Por eso a la hora de imaginarnos en una internet feminista se impone hablar de sexo y sus diversas expresiones. Blogs, foros, listas de correos brindan, a las mujeres y a todas las comunidades que cuestionan la heteronormatividad, el poder de descubrir sus cuerpos, tomar decisiones respecto de los mismos, y por sobre todo tomar control de la propia sexualidad. Tener conocimiento equivale a tener poder, y conocer nuestro cuerpo es obtener poder sobre nosotras mismas.

En este contexto una aplicación educativa sobre masturbación femenina para celulares fue el año pasado considerada pornográfica y prohibida entre las opciones de Mac Store. Debemos intentar responder: ¿Por qué la relación exploratoria con el propio cuerpo de la mujer hoy todavía es censurable? ¿Qué es ofensivo o dañino en nuestra internet? ¿Quién define qué contenidos se pueden publicar y cuáles no? ¿Somos libres para construir identidades de género diversas en internet?

Debemos debatir sobre sexo en tiempos digitales ya que la gobernanza y las decisiones tecnopolíticas tienen una relación directa con los límites a la libertad de expresión, de acceso y la censura. Este tema puede ser espinoso y delicado, por eso precisa insumos para la discusión que reconozcan los cambios que trajo la digitalización a nuestras vidas. Desde la clara oposición a la circulación de contenidos sexuales sin consentimiento por parte de las personas implicadas, y con la claridad de trazar límites siempre que no censuren la libre expresión.

Debemos debatir sobre sexo en tiempos digitales ya que la gobernanza y las decisiones tecnopolíticas tienen una relación directa con los límites a la libertad de expresión, de acceso y la censura.

En internet cuerpos e identidades se desdoblan fuera de lo previsible y nos obligan a pensarnos. Nos dan la oportunidad de acercarnos a otros feminismos, los trans-feminismos que de la mano de las nuevas tecnologías exploran la multiplicidad de deseos y la indefinición creativa de las prácticas sexuales. Estamos obligadas también a enfrentar la vigilancia, la censura y la distribución de contenidos íntimos sin consentimiento.

Para hablar de nuestras relaciones sexuales en internet releamos a Donna Haraway, referente del ciberfeminismo. En su interpretación de un mundo mirado con ojos cyborg acerca de nuevas resistencias: “Podría tratar de realidades sociales y corporales vividas en las que la gente no tenga miedo de su parentesco con animales y máquinas, ni de identidades permanentemente parciales, ni de puntos de vista contradictorios1.

La sexualidad sigue siendo un tabu, muchos prefieren mantener el debate sobre la misma en espacios privados, clausurados. Empero internet ha sido un trampolín para que muchas personas exploremos acerca de diversas identidades sexuales, derechos a la salud sexual y reproductiva.

¿De qué manera internet facilita el ejercicio de los derechos sexuales y de la expresión de las disidencias sexuales? La directora de revista Píkara, June Fernández, señala que internet fue clave en diferentes momentos de su vida. “En la adolescencia, cuando internet aún se estaba popularizando, me metía en los rudimentarios chats, por curiosidad. Se que tuve alguna plática sexual pero no recuerdo mucho más. Siempre sentí deseo por las mujeres, pero hasta pasados los 20 años no empecé a explorar mi lesbianismo. Entonces una de las vías también fue entrar a foros de lesbianas, aunque realmente era bastante frustrante: recuerdo que alguna confesó que era un hombre, que estaba ahí por curiosidad; alguna otra me contaba su vida, que estaba enclosetada, que nunca se había atrevido a salir con una mujer…”.

Para Miguel Vagalume, responsable del sitio Golfxs con Principios , la relación de su sexualidad gracias a internet significó “el cambio de la noche al día”. En 1998 Vagalume entró en contacto con una incipiente comunidad BDSM en España utilizando IRC (internet relay chat). “En caso contrario tendría que haber recurrido a anuncios por palabras que hubiera hecho ese proceso mucho más largo y aburrido. Con el tiempo, según se han ido ampliando redes sociales, se ha facilitado entrar en contacto con otras muchas comunidades de identidades/sexualidad/relaciones no convencionales en mi país y en todo el mundo”.

Internet como usina de narrativas

El sitio Pornhub analizó con detalle los habitos de consumo de pornografía en internet en todo el globo y de sus estadísticas dedujeron que las mujeres le dedican más tiempo al porno en internet. Tres de cada diez espectadores/as de porno son mujeres y, después de filipinas y brasileñas, las argentinas son las principales interesadas en el consumo de sexo mediado por la pantalla. La diferencia de género es notoria según Pornhub: son las mujeres quienes dedican más tiempo a las escenas eróticas.

¿Qué tenemos para decir las feministas sobre los contenidos sobre sexo y pornografía en internet? Esta pregunta, entre otras, ha guiado varias investigaciones exploratorias de APC respecto de la sexualidad en línea y el debate en proceso de los principios feministas de internet. En este sentido debemos tener en cuenta la existencia de un porno feminista que no es “porno para mujeres”. Si no, como reseñan en una nota de Orbita Diversa, “es una forma de erotismo en el cual la mujer, y cualquiera de los participantes, son tratados como sujetos en lugar de objetos”.

Para intentar echar luz sobre una discusión a veces enmarañada por la moral y la imposibilidad de cerrar definiciones, June Fernandez resumió el debate sobre sexualidad y pornografía al interior de los feminismos en un artículo aparecido en eldiario.es: “En los años ochenta, el feminismo se dividió entre el sector que abogaba por abolir la prostitución y la pornografía y el que prefería promover representaciones de la sexualidad en clave no sexista. Annie Sprinkle fue una de las caras más visibles de las segundas.

Esta apuesta entronca con el arte feminista generado desde los años sesenta, en el que creadoras como Carolee Schneemann o Hannah Wilke utilizaban su cuerpo de maneras que enfurecían a unos críticos acostumbrados solo al desnudo femenino dibujado o esculpido a antojo del genio masculino.”

Asi mismo las feministas que realizan obras porno no interpelan a una única espectadora femenina, se dirigen en cambio a una variedad de espectadorxs con múltiples preferencias. Otro detalle gigante es, en el porno feminista, la importancia de las relaciones laborales y el trato con lxs actores. Se distancia de la industria convencional del sexo, ya que el porno feminista tiene por objetivo crear un ambiente de trabajo justo, seguro, ético y consensuado. En este sentido suele ser muy común la co-creación y producción en colaboración con sus trabajadorxs.

De esta manera el abordaje sobre lo que es considerado “pornográfico” también es diverso y complejo. Esta salvedad es fundamental, en especial por que se debe perseguir a quienes crean y distribuyen pornografía infantil (vale preguntarse si podemos seguir llamando “pornografía” cuando se trata de explotación infantil lisa y llana), así como la divulgación de escenas intímas sin consentimiento.

La investigadora india Richa Kaul Padte señala algunos riesgos y sutilezas que contempla el caso del monitoramiento de la pornografía. En muchos países la rígida definición de lo considerado pornográfico puede obedecer intereses guiados por la censura: “aquella [definición] según las leyes corrientes encuentran como material ´ofensivo´ o ´indecente´ y eso depende de la moral de los individuos acerca de aquello que se considera como (in)apropiado. También requeriría drásticas definiciones sobre las libertades en internet por un Estado que [en el caso de la India] usa frecuentemente las leyes existentes en favor de los más ricos y poderosos2.

Internet: haz tu propio pos-porno

El posporno se vincula a prácticas artísticas/activistas en virtud de la creación de nuevas representaciones de la sexualidad. Intenta abrir nuevas vías para imaginar otra pornografía y otras experiencias sexuales. Si bien son experiencias diferentes hay algunos puntos en común dentro de los activismos transfeministas, que promueven la inclusión real de sujetos diversos (lesbianas, migrantes, trans, trabajadorxs sexuales) en las prioridades, agendas y acción política feministas.

En el horizonte actual de contenidos vinculados a sexualidad e identidades disidentes, resulta fundamental tomar en cuenta la inspiración del pos-porno en internet como “usina productora de nuevas narrativas del placer”, en palabras la investigadora argentina autora de “Usina posporno: disidencia sexual, arte y autogestión en la pospornografia”, Laura Milano.

De manera rizómatica, la exploración fortalecida por el anonimato, reverbera en personas se desdobladas en avatars, textos multimedia, personajes inventados detrás de un nickname en búsqueda de sí mismxs en contacto con el cuerpo propio contáctandose con cuerpos ajenos. ¿Cuánto tiene que ver internet en la expresión del pos-porno? Beatriz Preciado definía el postporno como “el efecto del devenir sujeto de aquellos cuerpos y subjetividades que hasta ahora sólo habían podido ser objetos abyectos de la representación pornográfica”.

Las mujeres, las minorías sexuales, los cuerpos no-blancos o discapacitados, los transexuales, intersexuales y transgénero escriben y actúan su propia dramaturgia. “En el posporno, aquellas personas ignoradas por el porno hegemónico o utilizadas para representar fantasías ajenas, a menudo incluso de forma denigrante, toman las riendas y se graban o actúan expresando su sexualidad”, completa June Fernández.

Poniendo en juego los bits y la carne, desafiando la pantalla y los territorios, Internet “permite una deriva anónima, sin rastros, efímera, fácil. Fijémonos en el porno y como ha crecido a partir de reubicarse como producto de consumo en la web. Internet puede ser potenciadora de libertades en el orden de lo sexual si pensamos en las posibilidades que permite para hackear el género desde los avatares, para acceder a material pornográfico diferente. Es decir: para crear nuevas subjetividades en torno a la virtualidad y el deseo”, desmenuza Milano.

Desde la India Kadte problematiza los diferentes tipos de porno y la emergencia del porno feminista (y su relación con el post-porno):
si estabas un poco preocupada por cómo cada chico en un filme porno corriente mantiene una erección sobrehumana y de qué manera cada mujer obtiene un orgasmo aI menos cada cinco minutos durante una sola escena de sexo, el porno feminista se deja llevar a sí mismo más alla de las expectativas que este cine mainstream tiende a crear y atrincherar. Los penes son de diferentes tamaños y formas, los pechos, piernas cuerpos también. Los participantes varían según raza, clase, género, tamaños, edades y culturas, y tienden a ser representados como seres humanos enteros, mucho más que la suma de sus partes.

Es imprescindible rescatar las nuevas interpretaciones del porno que están siendo realizadas por grupos feministas y artistas alternativas diversas. Tenemos que problematizar cuestiones relativas al consentimiento de las personas que actúan, miran y crean estas expresiones. Es lícito, por tanto, que las mujeres seamos consumidoras críticas y productoras de pornografía.

Es imprescindible rescatar las nuevas interpretaciones del porno que están siendo realizadas por grupos feministas y artistas alternativas diversas. Tenemos que problematizar cuestiones relativas al consentimiento de las personas que actúan, miran y crean estas expresiones. Es lícito, por tanto, que las mujeres seamos consumidoras críticas y productoras de pornografía. La clave sigue siendo tomar las herramientas y cambiar el lenguaje: “Si no te gusta el porno que ves por allí, haz el propio” propone la actriz e investigadora Annie Sprinkle en una entrevista en YouTube.

Contra la abstinencia digital y la venganza 2.0

Resaltemos una cuestión fundamental: en los casos en que una persona ha sido filmada en una situación íntima, a escondidas y sin acuerdo mutuo, o mismo si ha consentido ser filmada pero si la información es publicada sin su autorización, estamos hablando de divulgación de imágenes intímas sin consentimiento. Es ciberacoso. El uso de información en formato digital con fines de difamación y vulneración de la intimidad que provoca un daño repetitivo, derivado de la replicación (viralización) del mensaje. Cuestionamos el concepto de “Porno de la Venganza” ya que resulta una denominación errada para dar cuenta de un fenómeno abusivo y violento.

Pao Lin, autodenominada “torta sudaka” desde Argentina, aporta sobre problemáticas de las restricciones propias de la red que limitan nuestra circulación en internet: censura en redes sociales, misoginia, machismo estructural. “Como si nosotras debiéramos mantenernos alejadas de ese peligroso y sexualizado espacio público virtual; se da la hipersexualización de la red, como el spam de viagra cada hora en nuestro correo, la oferta de contactos, de webcams de porno casero que ya están demostrando que no son espacios seguros, anónimos y ni siquiera privados”.

El actual estado de vigilancia en internet la exploración sexual se parece, según Pao Lin, a los romances de pueblo pequeño: “estás a la vista de todo el mundo y te exponés a la vigilancia y castigo de toda una comunidad. En ese sentido, la moral victoriana no parece haber retrocedido un paso, si no por el contrario haber adquirido nuevos métodos de control”.

Es importante hablar de “terror sexual 2.0.” tal como define June: “se nos habla de internet como un espacio amenazante, especialmente para las mujeres, y se nos da como única solución limitar nuestra libertad sexual. Es muy importante hablar de seguridad en internet pero dando consejos prácticos como no mostrar nuestros rostro en la webcam o no dar datos personales a desconocidos o no dar datos reales en chats y foros. Siempre compensando esos mensajes con otros que reconozcan que internet puede ser también un espacio lleno de posibilidades para el placer”.

¡Expresar nuestra sexualidad es nuestro derecho! Hagámoslo desde nuestra participación política, sexual, cibersegura y creativa en internet. También a partir de conocer los marcos legales que protegen la violación de la intimidad y privacidad de las personas. Imaginemos y una internet feminista y placentera. Plena de contenidos que aumenten la autonomía sobre nuestros cuerpos.

Notas:

1En Sandoval Chela, Nuevas Ciencias. Feminismo cyborg y metodología de los oprimidos. Otras inapropiables. Feminismos desde las fronteras (VV. AA.: Bell Hooks, Avtar Brah, Chela Sandoval…): 93)

2PADTE, Richa Paul (traducción nuestra), Feminist Porn: Re-imagining Parameters of Sex and Sexuality. Accesible http://www.genderit.org/es/node/3837

Sitios recomendados

National Coalition for Sexual Freedom. Útil para saber dónde se están situando los debates sobre censura en relación a los colectivos de sexualidad/relaciones/identidades no convencionales.

Blog de La Mosca Cojonera dentro de la web Golfxs Con Principios:
una comunidad sobre sexualidad no normativa con perspectiva feminista.

Biblioteca Fragmentada: Biblio virtual de Feminismo, estudios de género, disidencias.

CUDS: Archivo de textos sobre disidencia sexual desde el sur, producidos por la Coordinadora Universitaria de Disidencia Sexual (CUDS) de Chile.

Girls who likes porno:
Archivo de los trabajos posporno del ex colectivo formado por las españolas María Llopis y Agüeda Bañon.

PostOp:
Archivo de los trabajos posporno del colectivo español formado por Elena Urko y Majo Pulido.

Queer Porn Tv:
Sitio web de porno queer.

Revista Hysteria:
Revista de sexualidad y cultura.

Última modificación: 26 de septiembre de 2015 a las 17:04