Revista Pillku

Procomún y Cultura Libre
América Latina
ISSN 2215-3195

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Super vigilancia

Para quién trabaja el discurso de la seguridad digital

Una marea de información es lo que llega cuando abrimos los ojos al funcionamiento de la vigilancia ejercida desde todo tipo de dispositivos digitales y electrónicos por agencias de inteligencia y espionaje.

Propaganda de ayer y de hoy

Diferentes capas contienen a diversos actores en esta disputa por el control de la información y por saber lo que piensa, dice y hace la gente, para a partir de ahí crear productos de consumo y manipulación de la opinión pública a escala mundial o local dependiendo de las necesidades de turno. Vivimos en una fantasía. Los medios al servicio del poder nos cuentan historias que no coinciden con la realidad que vemos. Nos ocultan información. Nos dan información falsa. El sistema dominante del planeta es un gran circo.

En esta coyuntura trabajar temas relacionados a la tecnología da cierta desesperanza. Pues cuando pensamos en una mayor privacidad a la hora de comunicarnos y lo compartimos con organizaciones o movimientos nos damos cuenta que también de forma indirecta estamos favoreciendo un discurso sobre seguridad que es contrario al tipo de sociedades libres en las cuales queremos vivir.

¿Qué intereses hay detrás de la “seguridad informática”? ¿Por qué ahora cuando la cooperación internacional para proyectos de desarrollo se está extinguiendo los Estados Unidos tienen agencias enteras dedicadas al financiamiento de desarrollo de proyectos de software de cifrado para garantizar la democracia?

Preocupa ciertamente el hecho de que toda la tecnología que usamos para mejorar nuestras comunicaciones es también creada por proyectos que vienen del norte. Hay que mirar con atención la falta de proyectos de “cifrado” o “protección digital” impulsados desde América Latina. Por ahora, quiénes tienen un poco más de conocimientos de estos temas y tienen alguna sensibilidad social colaboran con organizaciones y sociedad civil para ayudar a que disminuyan los efectos de la vigilancia masiva. Otras personas o colectivos más especializados ayudan a personas defensoras en situaciones de riesgo o más expuestos a vigilancia estatal o de servicios de inteligencia. Algunas de las herramientas compartidas en estos ambientes se encuentran reseñadas en este número de Pillku. Sin embargo, no es posible garantizar de ninguna forma que alguna de estas herramientas sean “realmente” seguras.

¿Qué intereses hay detrás de la “seguridad informática”? ¿Por qué ahora cuando la cooperación internacional para proyectos de desarrollo se está extinguiendo los Estados Unidos tienen agencias enteras dedicadas al financiamiento de desarrollo de proyectos de software de cifrado para garantizar la democracia?

Es mentira que usando Signal estamos “seguros”. Pues en términos informáticos la seguridad como tal no existe. Menos con una aplicación de mensajería que todavía se basa en el protocolo SS71 que está abiertamente probado que es totalmente vulnerable2 incluso en dispositivos cifrados o que usen el cifrado en sus comunicaciones.

Al no poder saber con certeza sobre si algo es o no “seguro”, debemos presumir que toda comunicación está comprometida. Por lo tanto, la “seguridad digital” también es un discurso que favorece a cierto sectores de la economía informática o de inteligencia.

Signal es un protocolo abierto para el cifrado de las comunicaciones pero no tiene soporte para federación. Lo cierto es que cada vez más los protocolos que representaban un camino común para seguir teniendo servicios distribuidos y descentralizados (como XMPP), han sido comprados o usados por grandes corporaciones como el caso de Google con su anterior Google Talk basado en XMPP y federado, y su implementación de Hangout que rompió la federación con XMPP. O el caso el caso de Etherpad, que parece estar perdiendo fuerza con el reciente anuncio de cierre de TitanPad.com.

En cuanto a los derechos de internet, algunas de las ONGs que tocan el tema en América Latina muchas veces utilizan ejemplos de países que de una u otra manera y con sus errores han emprendido un camino de independencia política y también de región. Me llama mucho la atención que esto no se hable, que esto parezca normal.

Teniendo en cuenta que las herramientas de espionaje vienen en gran medida del norte parece a propósito el desvío de la atención hacia casos que desprestigian a gobiernos progresistas en América Latina, y no nombrar la injerencia de los Estados Unidos en cuanto a espionaje en la región, la discusión política de fondo es a quién le hacemos el juego cuando abordamos la “seguridad digital” como estrategia para mejorar las condiciones de personas luchadoras sociales o defensoras de derechos.

Están quiénes se acomodan al discurso y las narrativas que el sistema necesita. Aquellos que usando las contradicciones del sistema se aprovechan de él para sacar una tajada. Las neoONGs que hablan de privacidad en internet mientras hacen acuerdos de cooperación con Google.

También está la falta de iniciativa de nuestra región de tomar mayor protagonismo. Estamos varios pasos atrás y esto nos da mucha desventaja. Ni siquiera tenemos nuestros propios foros de Internet, Gobierno y Sociedad Civil, quiénes impulsan estos foros internacionales (como IGF) son las corporaciones (Goole, AT&T y otras) con la preponderancia política y económica de los Estados Unidos como los dueños de internet.

El Internet Freedom Festival que parece una iniciativa tan linda y novedosa por nuestros derechos, está plagada de personajes corporativos y de agencias de cooperación estadounidense, vinculadas al Departamento de Estado y a Radio Free Asia (una especie de Radio Martí para Asia pero mucho más grande). Sin duda los esfuerzos de la EFF son muy valiosos. Y han realizado grandes aportes. Pero es necesario tener nuestros propios propios referentes. Y así entablar colaboraciones con el resto del mundo. Pero desde nuestras autonomías, y pensando en nuestras propias agendas. Que son muy diferentes a las agendas de resistencia en SilliconValley.

Necesitamos espacios dónde movimientos sociales de América Latina puedan construir un debate y una agenda común de trabajo en temas de tecnología. Aquí sectores políticos con movimientos deben trazar un plan de trabajo para poder dar pasos en una construcción regional de Protección Digital y de desarrollo de software libre. Nuestra región debe ser pionera en la constitución de verdaderos derechos humanos en el uso de una herramienta como internet.

Necesitamos seguir construyendo alternativas desde el sur, y especialmente desde América latina, porque esta lucha no es nueva, pero ahora está en una etapa de sofisticación más compleja y es determinante el rol que juguemos como sociedad civil, movimientos sociales y estado.

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fn1. https://hipertextual.com/2016/06/ataque-ss7-whatsapp-telegram
fn2. http://globbsecurity.com/vulnerabilidad-ss7-espionaje-masivo-38808/

Última modificación: 22 de noviembre de 2016 a las 21:26

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