Revista Pillku

Procomún y Cultura Libre
América Latina
ISSN 2215-3195

Entrevista a Frayba, Chiapas

Hemos vivido hostigamiento por parte de diferentes fuerzas

El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas A.C. con sede en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México, es una organización que trabaja en la defensa y promoción de los Derechos Humanos, especialmente de los Pueblos y Comunidades indígenas en el estado de Chiapas. En esta entrevista nos cuentan cuál ha sido el proceso que han llevado adelante y su visión de la protección digital en una coyuntura como la de México.

Alto a la represión en Chiapas

Angélica: Me gustaría que nos compartieras el trabajo que hace el FrayBa y cómo fue que a raíz de ese trabajo que ustedes realizan se vieron en la necesidad de implementar estrategias de protección digital.

Gibran: El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas tiene varios ejes principales de trabajo, nos dedicamos principalmente a la defensa de ciertos derechos como el derecho a la vida y la defensa de la tierra y el territorio, y sobre todo trabajamos con pueblos originarios. Y bueno, desde hace varios años ha habido un proceso de concientización acerca de las herramientas que utilizamos para hacer ese trabajo.

En México la situación social es difícil. Como Centro de derechos humanos hemos vivido diferentes tipos de hostigamiento por parte de diferentes fuerzas, yo pienso que es así como surge la reflexión de la necesidad de tener un poco más de control sobre la forma en la que se maneja la información en general. Manejamos datos sensibles de terceras personas que depositan su confianza en el Centro, de los cuales somos responsables, y además de eso, manejamos información sensible de la gente que trabaja y colabora con nosotros, desde quienes trabajan de tiempo completo aquí en el Centro, hasta gente que viene como voluntaria a colaborar y bueno, gente que viene también a pedir nuestro acompañamiento.

Yo pienso que es un poco a partir de ahí, de la situación actual del Estado mexicano: sabemos que hay altos índices de violencia, corrupción e impunidad. El trabajo de la defensa de derechos humanos, así como el periodismo, son de los trabajos más riesgosos en nuestro territorio porque estamos constantemente denunciando agravios tanto de grupos no gubernamentales como también gubernamentales, lo cual nos pone en una situación de riesgo.

El proceso de migrar a utilizar software libre comenzó más o menos hace 5 años, tal vez un poco antes. Yo recuerdo que hace 5 años que acompaño al FrayBa, pero los compañeros y compañeras ya estaban siendo informadas a través de las redes de organizaciones en las que se mueven acerca de este tipo de software, programas de computadora con otra perspectiva de uso y desarrollo que tiene que ver más con el saber compartir, con la transparencia, con principios y valores que son congruentes con nuestro trabajo de defensa de derechos, y que son producidos por personas preocupadas por el derecho al acceso a la información o el derecho a poder acceder a una educación de calidad.

A partir de esa postura empezaron a haber reflexiones en torno a si el Centro debería o no utilizar este tipo de herramientas para sus sistemas operativos y para la demás paquetería que utilizaban. A finales del 2010, nos consultaron a través de un grupo de amigos con quienes teníamos un colectivo llamado JobelHack, que en ese entonces acababa de formarse, y se reunía para hablar sobre herramientas tecnológicas libres, y surge ahí un primer contacto con el FrayBa. Ellos nos platicaron acerca de las reflexiones que estaban teniendo en su acercamiento con las tecnologías libres, y nos plantearon su interés en que les acompañáramos para poco a poco hacer la migración. Lo decidieron en una asamblea, digamos que aquí las cosas no se imponen, por lo que consultaron a todo el equipo, platicaron en varias reuniones acerca de estas posturas, si era importante o no era importante, si era viable, si era factible llevarlo a cabo, si había gente que podía acompañar este proceso, porque pues lo que más les preocupaba casi a todas y a todos era que pudieran sacar el trabajo, poder seguir trabajando sin tener muchos retrasos o ineficiencias, sin tener que cambiar de computadora, o usar otros dispositivos porque por alguna razón no se pudiera utilizar software libre en ellos.

Entonces pues precisamente para eso nos consultan y nosotros llegamos a una reunión que tenía el equipo y nos plantean esto. Nosotros les contestamos que por ahora, en aquel entonces, habían al menos tres personas que estábamos viviendo aquí en San Cristóbal y que podíamos comenzar con el acompañamiento. Les explicamos en que consistían las licencias libres, en que consistía la lógica de utilizar software libre y un poco darse auto soporte, auto mantenimiento, que en eso es bastante diferente la lógica de los sistemas operativos privativos y también les hablamos de las ventajas que tenía el uso de software libre y de las desventajas que había, los obstáculos que afrontar. Reflexionamos sobre el software libre, si era o no un movimiento amateur. La gente pensaba que el software libre era fabricado por gente que no tenía muchos conocimientos y que no estaba muy comprometida con la continuidad de su desarrollo y que en algún momento iba a dejar todo tirado.

Yo recuerdo que fue una sesión en la que platicamos a profundidad sobre esto, y después tuvieron su propia asamblea y entre ellos, de manera institucional, decidieron que sí, que era una decisión congruente y que había que hacerse. Y aunque habían diferencias sobre cuanto iba a costar en tiempo y esfuerzo, a fin de cuentas todos coincidieron en que era lo mejor que hacer.

Realizamos un calendario de actividades en donde describimos las actividades a realizar. En un fin de semana instalamos alrededor de 20 computadoras y un servidor para compartir archivos, y a ahí mismo comenzó el acompañamiento. Fue un proceso muy rápido a partir de ese punto porque ellos ya estaban decididos, como que más bien nos estaban consultando si podíamos acompañarles y si teníamos la capacidad técnica más que nada. Nosotros les dijimos que teníamos la disposición y las herramientas, y que nos íbamos a comprometer en tiempo para otorgarles el acompañamiento, que es también más o menos la forma desde la que se trabaja en el FrayBa. No se trabaja de forma muy burocrática o institucional, no nos gusta decir como se tienen que hacer las cosas, sino más bien escuchar a la gente; las personas deciden como hacen las cosas y nosotros acompañamos ese proceso que parte de la gente. Entonces un poco nuestra lógica era parecida, nosotros como colectivo queríamos acompañar al Frayba no para venir a decirles qué tenían que hacer o usar, si no para escucharles y poder darles sugerencias acerca de qué cosas existían, qué cosas funcionaban bien para nosotros, qué cosas eran un poco más complicadas para usar en una oficina, sobre todo porque la mayoría de la gente que trabaja aquí no tiene un perfil técnico.

De hecho casi nadie tiene un perfil técnico en las organizaciones sociales y pues necesitábamos buscar opciones que fueran viables. Yo recuerdo que internamente nosotros como colectivo probamos con antelación algunas herramientas, teníamos pensado utilizar el sistema operativo Debian pero en ese entonces era más complicado de utilizar, de instalar, de hacer funcionar con los dispositivos periféricos, por lo que elegimos Ubuntu, en su versión 10.04 LTS, y probamos un servidor de compartición de archivos basado en el mismo sistema operativo, que resolvió las necesidades bastante bien. Primero probamos cómo funcionaba el controlador de dominio con algunos equipos conectados, y una que otra impresora. Y bueno, viendo que las cosas funcionaban echamos a andar la migración en toda la oficina, con la confianza y el visto bueno de los compas. Digamos que ya estábamos seguros de ambos lados de que había voluntad de sacar adelante el proceso y eso facilitó bastante las cosas.

Angélica: Sería bueno que nos compartieras ahorita cómo inició, cuáles fueron los hechos, qué pasó con el Frayba para que tomara la decisión por la protección digital y las herramientas libres. Es decir, ¿qué fue lo que pasó en el quehacer institucional de la organización, en la asamblea y también al equipo operativo para que tomaran la decisión por la protección digital?

Gibran: Yo creo que son varias cosas, entre ellas está el impulso que le dan al tema otras organizaciones, como Front Line Defenders o Electronic Frontier Foundation, por ejemplo. Al FrayBa muchas veces lo invitan a participar en talleres de intercambio de muchas cosas, no sólo aquí en México, también fuera del país y algunas de ellas tienen que ver directamente con la protección digital. Recuerdo que en los años que hicimos la instalación, pasaron al menos 2 o 3 años, en los que nosotros acompañábamos al FrayBa como en una especie de equipo de soporte técnico externo, pero poco a poco a mi me fue interesando más el tema de la defensa de derechos, hasta que me colé en las filas de Frayba. En los años siguientes se me encargó la tarea de dar seguimiento a todos estos talleres de protección digital e implementarlos con el equipo, para reforzar la práctica de las estrategias y herramientas aprendidas. Por otro lado había una necesidad real por parte del equipo, pues nunca dejaron de suceder incidentes, físicos y digitales, que nos dejan un sabor de vigilancia de estado y hostigamiento, como robo de equipos de cómputo, intercepción de correos, accesos no autorizados a cuentas institucionales, entre otros.

Angélica: ¿Qué caracteriza un proceso de migración?

Gibran: Bueno, a mi me gusta hablar acerca de la apropiación tecnológica, que tiene que ver con la capacidad de adueñarte de las herramientas y de sentirte cómodo con ellas, utilizarlas, poder hacer operaciones básicas como actualizar tus programas o hacer instalaciones, entonces un poco esto sale de refinar el proceso de migración porque no es sólo instalar los equipos.

Angélica: Claro, también es la autonomía que permite a las organizaciones, esa autonomía hay que construirla porque no lo sabemos a veces.

Gibran: Sí, eso es precisamente lo más difícil, porque de hecho yo no podría decir si hemos acabado todavía la migración o no, a mi me gustaría ver un equipo de trabajo que no dependiera de una persona externa para hacer sus cosas. Es tan sensible la información que manejamos, y además está la información que es personal y privada, siendo expuesta constantemente. Entonces poder apropiarse de esas estrategias, de esas herramientas y estas técnicas nos permite también no solo aportar hacia nuestro trabajo sino también hacia nosotros mismos como personas, para poder defender nuestra privacidad, nuestra libertad de expresión.

Creo que el problema más grande es el tiempo y el trabajo que nunca acaba. Todo el tiempo llega más trabajo y llegan más casos que atender, y entonces llega un punto en el que hay que decidir si puedo ir al taller y seguir aprendiendo o avanzar con mi trabajo porque es urgente, y como es de esperarse siempre se le da mayor prioridad al trabajo urgente.

Entonces yo creo que es necesario hacer un proceso de reflexión constante, en el que estamos inmersos desde hace algunos años, y por el cual nos han invitado a participar en diversos encuentros, de protección digital u otros que tienen que ver con el uso de herramientas libres. También generar espacios de aprendizaje y fomentar el interés, para que la gente pueda darle importancia y aplicar estas técnicas en las necesidades que ya se tienen, como poder comunicarse con terceras personas de forma privada o poder tener control de los datos que están por ahí en internet o de la información que tenemos en nuestras computadoras. Es por eso que en lo particular me he enfocado mucho en que las y los compañeros se apropien de estas herramientas y todo el tiempo estoy tratando de que ellos se auto-gestionen y puedan aprender a utilizarlas y se interesen un poquito. En ese sentido ha surgido también la reflexión de que es necesario usar software libre porque además estamos contribuyendo con el desarrollo de otras formas de trabajo y de compartir, de acceder a la información, que está más en la lógica de lo que queremos.

Angélica: Y el hecho de que se haya implementado un proceso de protección digital, que haya hecho la migración, ¿eso ayuda a evitar a los ataques físicos, a las personas, a la propia infraestructura , a la sede, al espacio de la institución?

Gibran: Yo pensaría que sí, no sabría decir en qué medida, pero yo creo que sí, que contribuye a evitar los ataques. Porque la situación en México es tan compleja que quizá es más fácil vigilar a alguien físicamente que digitalmente, si hay una persona que quiere hacer daño a la institución o a las personas que colaboran con la institución, no sería tan difícil atacar físicamente a esas personas. Entonces lo digital queda en segundo plano porque el peligro más latente es el físico, no es tanto en Internet, por eso no podría decir en qué medida es importante, simplemente tengo la noción de que lo es, porque además tiene que ver con una postura de defender nuestros derechos. Es como poder aportar al escenario en donde se puede tener libertad de expresión y ese hecho para mi ya contribuye en algo. Pero no podría decir que hemos evitado ataques, porque no hemos tenido tampoco casos tan concretos, o en todo caso evidencia, como para decir que estamos siendo atacados en nuestra infraestructura.

Angélica: Cuál es la postura del FrayBa con respecto a la protección tecnológica, es decir, sabemos que el uso de herramientas libres, de tecnologías libres, de información, comunicación, principalmente software libre y también las medidas de seguridad digital son una postura política, más en el contexto actual de tanta persecución que vivimos las organizaciones en México. Ha ocurrido una reflexión al interior del equipo sobre ese tema? O sea, hay un posicionamiento político del FrayBa con respecto a eso?

Gibran: Sí, fomentar su uso y difundirlo. Por ejemplo, ahora participamos en un espacio que se llama Comunidades Técnicas de Asistencia Mutua, que es un espacio que inició Rosa Luxemburg* hace ya cuatro años, este es el cuarto año y a FrayBa lo invitaron el año pasado. En ese espacio, como en otros, siempre hemos tenido la firme postura de compartir estrategias y herramientas de software libre y protección digital, que hemos recibido de parte de otras organizaciones. Sobre todo porque tienen una importancia básica que es el poder ejercer tus derechos a través de estas herramientas en vez de verlos limitados. También está el hecho de que nos utilizan como ganado. Hay muchas empresas que extraen y recolectan información de los usuarios de forma masiva y cuando uno utiliza sus plataformas no sabe que está siendo ordeñado de alguna manera, están ordeñando nuestros datos para después analizarlos con fines de vigilancia o simplemente venderlos.

Entonces generar discusión a partir de ahí también sirve, porque quisiéramos que nuestras compañeras de trabajo también tuvieran estas oportunidades de reflexión y acceso a la tecnología, así como nos han ido llegando a nosotres. Por eso participamos en espacios como la CTAM. Allí hay un tema específico dedicado a la protección digital, y hay otro tema específico dedicado a la migración a software libre y en general todos los temas que compartimos con varias organizaciones de México y de Centro América tienen que ver con tecnologías libres, software libre en su mayoría. También pertenecemos a varias redes de organizaciones interesadas en el tema, como la Red TDT (Todos los Derechos para Todes), quienes nos han invitado a espacios con otras organizaciones en los cuales nosotres hacemos todo lo posible por compartirles las herramientas desde nuestra experiencia y nuestra visión, para que puedan decidir si para ellas su uso es apropiado o no, si son muy difíciles de implementar porque no hay quien los acompañe, o es algo que sólo se instala y se usa y no hay mayor dificultad.

Angélica: ¿Cuáles son los desafíos o los retos para que las organizaciones de la sociedad civil, las de base, de derechos humanos, y los movimientos podamos usar las tecnologías seguras y cifradas? Desde tu experiencia, ¿cuáles son las dificultades que hay, cuáles son los retos los desafíos para el uso de tecnologías seguras y para la migración a software libre?

Gibran: A la tecnología no se le da el valor adecuado. Por un lado yo vería sobre todo que no hay una consciencia bien formada sobre la importancia de las herramientas digitales en general. Por ejemplo, las organizaciones priorizan el financiamiento que obtienen para poder repartirlo entre las necesidades de la organización, y lo más común es que el área de tecnología siempre se quede al final de la lista, es decir, siempre es más importante todo lo demás, lo cual dice mucho sobre su relevancia al momento de tomar decisiones que implican gastos. Podemos tener sistemas de seguridad físicos, redes eléctricas para impedir la intrusión de gente o alarmas en las puertas y demás, pero se gasta lo menos en hardware, servicios en Internet y capacitación para las compañeras y compañeros. Entonces yo pienso que esa es una dificultad palpable, que las organizaciones no le den la importancia adecuada. Por eso creo que principalmente es una cuestión de reflexión y de tomar consciencia de que existen estas herramientas y que es posible utilizarlas.

Por otro lado, muchas personas pensarían que Ubuntu o Debian son muy diferentes a Windows en aspecto, y no son tan diferentes, es una cuestión de conceptualización, hay ventanas, hay botones, hay programas. Otro problema es que desde la escuela nos educan de que lo único que existe es Windows y eso cierra nuestra perspectiva totalmente, porque si no es con Windows no usamos una computadora y si no es con Microsoft Office no sabemos utilizar eso-con-lo-que-se-escribe aunque la versión libre se vea exactamente igual. Es por eso que hay que tener una fuerte disposición al cambio y a ser autodidacta.

Aún así yo pienso que se está empezando a gestar un proceso de reflexión muy interesante dentro de algunas organizaciones que se están dando cuenta de este panorama y han empezado a tomar otros rumbos.

Última modificación: 22 de noviembre de 2016 a las 18:12

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