Revista Pillku

Procomún y Cultura Libre
América Latina
ISSN 2215-3195

Pillku tendrá su primera edición impresa

Entrevista con UfCaruf!

La falta de licencia hace que la persona que baja música cometa un crimen

UfCaruf! es un sello discográfico argentino. Se definen así mismos como artistas de distintos lugares, unidos para grabar, editar, difundir y compartir su música. Con base en Ciudad de La Plata y funcionando desde el 2009, UfCaruf! es uno de los sellos copyleft de Argentina. Pillku conversó con Lautaró Barceló, uno de sus fundadores y referentes principales acerca de cómo es hacer música libre, cómo se gestionan, las trabas burocráticas de SADAIC y el copyright.

UfCaruf!

Pillku: Cuéntamos cómo surge UfCaruf!

Lautaro Barceló: En el 2010 nosotros arrancamos como sello independiente. Que en realidad, pasa mucho acá en La Plata, que cuando se junta un colectivo de artistas y músicos, armar como una escudería y le ponen sello. Ya había otros ejemplos, estaba Laptra, Caladiscos.

No es que nosotros de entrada nos pusimos a editar discos en físico o hacerlo como lo hace un sello formal, que es un sello que es como una empresa. Lo que hicimos, más que nada, fue armar un colectivo de trabajo como una escudería, un grupo de gente que tiene rasgos en común que son amigos hace tiempo, que escuchan música similar, y dicen: “bueno, nuestras bandas pueden formar este club de bandas”. Y ya te digo, antes teníamos otros colectivo que se llamaba Tocate Mil que era de solistas y después cuando cada uno empezó a armar sus bandas y empezaron los primeros discos, ahí hicimos un mail, tiré un mail que decía: “chicos, qué les parece si hacemos un sello…”

Pillku: Y se armó...

LB: Y sí, fue armando de a poco. Al principio era más que nada ponerle el loguito a los primeros dos discos que salieron que fue Orquesta de Perros y Primer Hombre Internacional después se convirtió ya en otra cosa. Empezamos a producir eventos, empezamos a sacar algo de rédito económico y reinvertirlo en los discos, en armar ferias.

Pillku: A sacar rédito económico de tocar en shows, de tocar en vivo y eso.

LB: ¡Claro! Hacíamos fiestas del sello, sacábamos algo de guita, esa guita después la invertíamos o en otro show o en gastos para difusión de discos, entonces es como que así se fue generando una maquinaria que en realidad casi funciona sola. O sea, no hay demasiado laburo de gente en una oficina para que funciones, sino que más que nada son trabajos independientes de las bandas y después confluimos en el sello para hacer algunas movidas.

Pillku: Y con el tema de la apuesta por el copyleft, ¿cómo fue? ¿Ustedes arrancaron ya como apuesta por el copyleft o lo fueron desarrollando en el camino?

LB: Mirá, cuando nació el sello yo estaba muy radicalmente vinculado, me gustaba demasiado toda la movida que había alrededor del copyleft, tenía Ubuntu en la compu, o sea estaba metido yo sólo. Y lo que pasó que cuando sacamos el primer disco de Orquesta de Perros, que es una de las bandas, cuando teníamos que hacer el procedimiento legal, llevarlo a fábrica y todo eso, nos encontramos, al menos el resto de los chicos porque yo no había hecho nada hasta ese momento, pero se encontraban frustrados frente a la máquina burocrática que significaba hacer todo eso.

Pillku: ¿SADAIC y todo eso?

LB: Claro, SADAIC [Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música] fue la muerte para unos de los chicos sobre todo. En principio lo que pasa que es que cuando es una banda de músicos al menos semi-profesionales que era a lo que apuntamos nosotros, obviamente apuntamos a profesionales pero al menos lo llevamos de esa forma, ya que no todas nuestras ganancias vienen de la música. Entonces somos toda gente con otros laburos que cuando tuvimos que ir a hacer todo el papeleo que significa inscribirse en ADI, CAPIF, en SADAIC que son un montón de reglas y burocracias, que nosotros una vez que terminamos de grabar el disco, masterizarlo, de que quede buenísimo, era como ¡no!, ¿y ahora qué viene?. Todo un papelerío de un sinsentido tras otro. Y en realidad nosotros no apuntábamos a hacer una gran cosa con ese material en ese momento. No teníamos como la intención de vender canciones y optar regalías. Era más que nada una cuestión de primer disco, de ver qué pasa.

Pillku: Salir al mundo, que te puedan escuchar…

LB: ¡Claro!, viste, que le llegue a la gente. Subirlo a internet y que le llegue a la gente. Entonces bueno, los chicos cuando se encontraron con que teníamos que ir a SADAIC, uno de ellos fue y le dieron una planilla que era impresionantemente larga y hablaba con el chabón de SADAIC a través de una ventanilla, no sé, les ves los ojos nada más. Es una ventanilla oscura que les podés ver los ojos nada más al que te recibe el material. Entonces fue como una situación bastante traumática de la cual no la pudo superar y se fue.

Pillku: Dijo: ¡esto no es lo mío!

LB: Sí, y digo: ¿alguien quiere ir? Y no, la verdad que no, queremos sacar el disco ya que llegue lo más rápido posible a la gente y no tener que esperar que nos den un número y todo el bla bla. Y la cuestión es que los más jóvenes de la banda que estábamos más metidos en el tema de la música libre le tiramos: “miren estaría bueno hacer esto, lo sacamos directamente, lo ponemos una licencia Creative Commons y vuela”. Y así fue que de un día al otro, el disco que pensamos que no lo ibamos a poder sacar hasta que no terminemos todos los papeles, esa misma tarde dijimos todos que sí y lo subimos.

Pillku: Esa misma tarde salió publicado con licencia Creative Commons

LB: Entonces ahí fue un atajo a toda la otra movida que supuestamente teníamos que hacer.

Pillku: O sea por un lado parte de quiénes están en UfCaruf! Arriban al copyleft porque la burocracia de SADAIC les complicaba tanto al vida que decidieron probar otra alternativa.

LB: La mayoría de los chicos entraron por ese lado. Después ya te digo, yo tenía una postura más política con respecto a Creative Commons pero era como que cada uno por una cuestión u otra coincidía en que era la manera. Y después también lo que sucedió a la larga es que vimos que no es que era original hacer eso, sino que también es la única forma de hacerlo. Con los tiempos que tienen todos los músicos es como: si no lo suben con Creative Commons lo suben sin nada a internet.

No saben que la falta de licencia hace que la persona que lo baje cometa un crimen de algún modo, porque la licencia sirve para el que lo baja más que para uno. Pero también reina un poco la anarquía en internet y eso permite que a veces que tengas licencia o no tengas licencia es casi lo mismo. Fuera de las pocas personas que se metieron presas por bajar música, de alguna forma todos o la mayoría de los artistas nuevos acceden a subir su música a internet aunque sea a Spotify. Todos quieren que si disco esté en internet y que se pueda escuchar.

Pillku: Lautaro, ¿hoy en día la apuesta del sello es 100% copyleft, hoy sí es una definición política para todos?

LB: No, políticamente sólo para algunos, porque al resto no le interesa ya que pasa más que nada por la música. No le interesa, o lo entiende y no lo entiende, o lo entiende a medias. Pero coinciden en eso. Todos los discos están el licencias Creative Commons porque lo subimos a Bandcamp que te ofrece directamente una licencia Creative Commons si querés. Y en eso sí, coincidimos todos en que los discos puedan estar así de esa forma.

Después en cuanto a política o pensarlo como un sello puramente copyleft a nosotros se nos pasó un poco porque también vimos que un montón de sellos sin ser copyleft de raíz, como llevando la bandera del copyleft, lo son. Te digo la mayoría de las bandas de acá de La Plata sin saber que es el copyleft tienen los discos con Creative Commons en internet. Entonces es como que también la bandera la bajamos cuando vimos que la batalla estaba de alguna forma ya ganada dentro de nuestro ambiente. Creative Commons es la gran herramienta que encontramos para llegar rápido y hacer música independiente, sin tener intermediarios, papelerío o quilombos.

Pero eso no quita que después pasó mucho tiempo que al menos yo me vinculé con la gente de Vía Libre y de toda la movida de Creative Commons en Argentina y como que investigando un poco más y hablando con la gente, me dicen que también registrar en SADAIC es compatible con la licencia Creative Commons, yo no tenía ni idea en un momento. Esta batalla la juego solamente con la licencia. Y para ser músico por un lado cuando empiezan a aparecer otras cuestiones que tienen que ver con tocar en festivales pro ejemplo. Y si tocás en un festival y no tenés registrada tu banda, no tenés registrado algo, lo que sea, se hace todo muy difícil. Tenés que tener el disco replicado para que en el festival te lo reciban o que una revista te reseñe el disco. Es como que también había todo una movida que yo desconocía. Pero Creative Commons es un atajo para llegar a la gente.

Pillku: Volvamos a Ufcaruf!, ¿cuántas bandas son ahora, cómo están funcionando?

LB: En realidad pasa esto, somos como 50 personas que tenemos proyectos, y a veces hay 5 bandas activas, y a veces hay 12. Ahora para este momento, para que te des una idea, para la fiesta que sigue de UfCaruf! va a haber 7 bandas activas más o menos. Pero el año pasado terminamos con 12 bandas activas.

Pillku: ¿Y la fiesta de UfCaruf!, ¿cuándo es?

LB: La próxima es el 30 de noviembre. Pero igual se está por confirmar, porque por ahí la cambiamos, no sabemos si hay una gira que vamos a hacer a Uruguay.

Pillku: ¿Cada cuanto hacen este tipo de fiestas?

LB: Tratamos de hacer cuatro o cinco al año.

Pillku: ¿Y en qué consisten?

LB: Depende dónde lo hacemos, pero es un maratón de bandas. Tocan 5 o 6 bandas, a veces invitamos bandas de afuera. Y la onda es que cada una de las personas que participan del sello estén laburando ese día de una u otra forma. Por lo general yo me pongo a producir, otro se encarga de la prensa, otro se encarga de transporte, porque cuando hacemos en capital por ejemplo alguien se encarga de organizar un sólo bus, dónde va la banda con público local (de La Plata), otro que se encarga de que todos comamos o sea el catering.

Pillku: Y me imagino que algo pueden recaudar haciendo esto…

LB: Sí, todo lo que queda lo reinvertimos en el sello. Lo metemos en publicidad, o en un disco. En general siempre tenemos mucha plata estancada, eso es un problema nuestro. El laburo más grande cooperativo se hace en el núcleo de las bandas, que es realmente dónde está la esencia del trabajo. Yo laburo mucho más con Orquesta de Perro que con el sello, pero lo que pasa es que el sello nos une a todos y dónde coincidimos.

Pillku: Bueno, y desde tu perspectiva, ya que vos venís un poco en el uso y militancia y defensa a nivel personal en la cultura libre, ¿cómo ves la influencia cultural de toda esta movida?, ¿hasta dónde impacta Creative Commons, hasta donde deja de impactar, cuál es tu reflexión acerca de todo este proceso desde esta mirada artístico-cultural?

LB: En principio Creative Commons acerca cosas entre sí. Acerca músicos. Acerca a músicos con herramientas. Hace que muchas cosas sean más fáciles. Por ejemplo si vos instalas un sistema operativo Linux y querés bajar una aplicación para grabar en tu casa, lo podés hacer de toque (rápido), sin tener que pagarle nada a nadie, ni hackearle nada a nadie. Entonces al menos en el desarrollo mio como músico y con muchos otros músicos, lo que nos ha permitido es que de un segundo a otro podamos bajar un plugin o lo que sea, un sintetizador, o bajar un disco de forma legal y escuchar y aprender de la música que hace el otro.

Y acá lo que pasa en La Plata es algo que tiene que ver con la filosofía Creative Commons, que es el colectivismo o toda la gente cooperando entre sí. La Plata es una ciudad muy pequeña dónde todos nos conocemos y hay muchísimas bandas, al menos para mi y para mucha gente es la ciudad dónde más cosas pasan a nivel musical en la escena independiente. Y eso lo que tiene que ver con Creative Commons que la gente acá comparte y mucho. Compartimos tiempo, compartimos charlas, compartimos recitales, y eso hace que ele nivel de todos los músicos crezca y que todos traten de salir un poco de la mediocridad.

Entonces no nos quedamos con grabar un disco más o menos o grabar un disco que nos saque del apuro. Siempre vamos a tratar de hacer algo cada vez mejor. Entonces la vara se va subiendo. Y eso es un poco lo que hace Creative Commons, vos al tener las herramientas llegás más rápido a grabar, a probar un plugin para un sintetizador o a escuchar discos de música libre desde bandcamp de donde sea. Jamendo, de cualquier lado. Entonces creo que viene un poco a eso, a acercar cosas, núcleos. Músicos, herramientas, y que todo sea de más fácil acceso, y así crece, educa.

Pillku: Y a los músicos que están acercándose a la música libre, ¿que les dirías?

LB: A los músicos que se están acercando a la música libre les diría que la forma más linda de subir las cosas a internet y si lo haces vos. Si viene alguien y sube tu disco, y no sos vos, lo sube incompleto, sin el arte, lo sube con el nombre mal, no sube las letras de las canciones, lo sube en mala calidad, o ripeado de una forma que no es la mejor. Si lo haces vos es otra cosa podés hacer que se vea bien, que la experiencia de escucharlo en internet sea casi como al experiencia de escucharlo en un disco vinilo o en la mejor calidad posible, subirlo en flac o en wav o en el formato que vos quieras y se va a escuchar increible en cualquier lado.

Y por otro lado estás guiñándole el ojo a la persona que está bajando el disco diciéndole: mirá yo le pongo esta licencia para que vos eventualmente si alguien te abre tu compu, viene el FBI o la CIA y te la abre, esto es legal. Cosa que puede pasar, me han contado chicos de otros sellos que también usan licencias libres, me han contado de casos de gente que ha ido presa por tener música por más que hayan tenido tres o cuatro discos ilegales, aunque el resto estuviera con licencias libres. Entonces es como que le estás diciendo a la persona que lo baja que está todo bien. Estás cuidando a la persona que te escucha, eso me parece que es como destacable.

Pillku: ¿Qué políticas públicas pensás que se necesitan para mejorar esto que está pasando, que es que la gente se junta a tocar y quiere hacer cosas?

LB: En realidad tendría que haber más facilidades para la gente que quiera tocar en vivo. Más que nada eso. Se tendrían que habilitar de forma mucho más sencilla los lugares. Tendrían que haber figuras legales para esos lugares, como clubes de música, que también lo hay ahora en Buenos Aires, pero siguen sin funcionar.

Después de Cromagnon se cerró todo y nunca más a nadie se le ocurrió que la gente puede ir a un concierto o quiera dar un concierto. Entonces faltan sitios que estén bien, que cumplan con normativas. Ya que si no por lo general lo que tenés son reductos ilegales para ir a tocar o lugares que son como La Trastienda, que es como la otra punta. Entonces para mi como política pública se tendría que pensar en hacer una ayuda a los privados para que puedan abrir sus propios clubes de música o sus propias salas de conciertos. Creo que la raíz está ahí. A mi me gustaría que acá en el centro de La Plata en vez de haber tantos locales de ropa, sean todos bares como sucede en Europa ponele,

Pillku: Y que se pueda tocar en esos bares…

LB: Claro. Allá tenés diez bares por cuadra, bueno que acá haya, dos, tres, y que haya música en vivo. Eso falta. Pero eso tiene que bajar de arriba. Acá si vos querés abrir un bar, tenés más trabas, que para abrir un restaurante, que para abrir lo que quieras. Es el peor negocio que podés tener desde el punto de vista burocrático.

Foto: Victoria Lagomarsino

Última modificación: 31 de octubre de 2013 a las 11:51